martes, 5 de abril de 2016

El espejo


Hace algún tiempo fui a un evento y pude retocar el maquillaje de algunas de las asistentes. Conocí todo tipo de mujeres: altas, bajas, rubias, morenas, jovenes, menos jovenes, de otros países,...pero hay una que jamás olviadré en mi vida.
Era una mujer de mediana edad, alta, con un cuerpo bien definido, y de facciones bonitas. Pasó a retocar su leve o casi inexistente maquillaje, ya que sus amigas o familiares la empujaron a ello.
Allí se sentó en ese taburete alto y cuando la tuve frente a frente, le sonreí y le dije: "No te hace falta, eres muy guapa"... y de repente, sus ojos se llenaron de lágrimas.
Me dió un vuelco el corazón, dandomé cuenta que tenía enfrente a una persona con un sufrimiento muy fuerte. Empecé a retocarla y comenzamos hablar de maquillaje, de la piel, de manicuras,... pero sobre todo empezamos hablar de la vida...y callé (por una vez en mi vida) con el único objetivo de escucharla con todas mis potencias y que siguiera "vaciandosé".
Cuando acabé, le di un espejo para que se mirase, y cuál fue mi asombro que con un NO profundo, apartándolo, lo rechazó. Me dijo que hacía años que no se miraba en un espejo. Yo no entendía el por qué, y le preguntaba cómo se peinaba o cómo se vestía, y ella me decía que "como buenamente podía", no entendía nada, volví a preguntarle y me expetó: 

- "No me gusta la imagen que veo en el espejo."

Al momento, dejé mi escucha activa, y pasé a ese impulso incontrolable que tengo de soltar verborrea para consolar, que no es otra que intentar ayudar, cuando la mejor ayuda a veces no es que te aconsejen y que te digan aquello que ya tú sabes, sino que te escuchen y te asienten simplemente... y yo venga decirle que era preciosa, que tenía unos ojos negros intensos, un pelo precioso, una piel delicada,... hasta que sujetó el espejo y me dijo mirándome a los ojos: 

- "No me gusta mirarme en un espejo, porque no me gusta lo que veo en él".

Me quedé muda y casi sin darme cuenta me cogió de la mano y me explicó bajando la voz:

- "No me gusta lo que vo cuando me miro a un espejo, porque lo que veo en él es una mujer envejecida, fea, sin ganas de vida, sin rumbo, autómata, sin ilusiones, sin nada que ofrecer, llena de heridas,... vacía."

Lloró amargamente. Nadie se había parado en escucharla, mirarle los ojos, en decirle que era bella, que tenía mucho que ofrecer. Nadie se había preocupado por ella durante años, en los detalles cotidianos del día a día.
Había dedicado su vida a cuidar de los demás, su marido, sus hijos y ahora a unos padres y hermana muy enfermos que dependían absolutamente de ella para todo. Su diario funcionaba sólo alrededor del cuidado de esas tres personas dependientes dejándola exhausta todos los días. Un día, otro día, otro... sin descanso, sin ayuda, sin aire para respirar... Había dedicado su vida al cuidado de los demás, sin otra opción, olvidándose de cuidar a la persona que más cuidado y mimo necesita: Ella misma.

Me quedé todo el día meditando sobre esta mujer y lo que me había pasado.

Realmente, en algún momento de mi vida me pude sentir así y la comprendí.
No quería verme en los espejos, porque el espejo me recordaba lo que era. Y un día después de rumbos a la deriva, llegué a la conclusión de que tenía que empezar a cuidar a la persona más importante de mi vida, antes que los demás, y esa persona era, yo.
Pero no por un Yo egoísta, por encima de todos y de todo, sino un Yo sano, fuerte, robusto, libre de sentimientos de culpa y en sintonía interior, donde lo que pensaba y creía estuviera en unidad con mis palabras y mi forma de actuar. Porque esa era la única manera de dar a las personas  que más quería lo mejor de mí misma.

Porque es deber obligado nunca olvidarnos de nosotros mismos, de cuidarnos, de protegernos.
Porque podemos ser o nuestros mayores fan (vanidad) o podemos ser nuestros peores enemigos (pusilánimes). Y ambos son destructivos.
Porque quizás un NO a tiempo (que no será un NO rotundo, sino simplemente un: ¡¡dentro de un rato!!), por esos 20 o 30 minutos de meditación, de lectura o escritura, tu momento spa con tu mascarilla, tu paseo o running , ese café acompañada con tu amiga, sentarse al sol sin pensar nada.... ¡lo que sea! puede renovarte interiormente, hacerte parar y darle al botón de "stand by", tan importante para no sentirte como aquella mujer autómata, que vivía como un robot, sin rescondo de aquella mujer que fue.
Porque sino vives en reservas, vives de las rentas y esas rentas se acaban y la autoestima (que es sano amor a querernos)  muere y quedará enterrada en lo más profundo de tu ser, y tú, con ella. Ya no quedará nada de quién eres, de lo que fuiste ni de lo que serás.

Por eso, cuídate, amaté, sé selectivo con tus pensamientos, con lo que te rodeas y con quién te rodeas, aún en las peores situaciones, porque tu libertad interior es exclusivamente tuya, y ahí, nadie puede entrar.
Di NO cuando tengas que decirlo. Al principio costará, no te entenderán, pero cuando empiecen a ver en ti cambios:  que los quieres más y mejor, que estás más serena y tranquila (¡con los mismos problemas!) y tu sonrisa se esboza más en la cara,... irán comprendiendo esos NO, incluso, ya sabrán que es tu "momento de parada" ... y si no los comprenden, ¡no pasa nada!  porque tú sí que sabes la auténtica necesidad de decirlo.

Búscate, date a ti mismo. Cultiva las cuatro dimensiones de una persona: física, social, mental y espiritual. Así sólo así, podrás dar lo mejor a los demás. Porque te amas, porque los amas. Porque nadie da lo que no tienes, y cuando ya no tienes nada que dar, la vida se vacía.

Quince minutos con aquella mujer, fue una lección de vida.

Mírate al espejo, piensa que eres tu compañero de vida, ¡el que te ha tocado! y ese reflejo en el espejo tiene la clave para darte la felicidad...y si un día encuentras esa imagen fea...
¡píntale los labios de rojo!.


Dibujo de ortegasimancaeimarjose.blogspot.com.es






3 comentarios:

  1. Arancha qué grande eres corazón!!! Besossss

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  2. Ainssssss...... Comadre........ como me he llegado esto, la comprendo perfectamente, somos nuestro mayores enemigos y nos autoexigimos mucho. Pero lo bueno es tener gente alrededor q te quieran y te ayuden.💋💋

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  3. Ser tu mejor compañera es el mejor consejo que oigo desde hace tiempo, pero encontrar compañeras como tú que te ayuden a recordarlo es lo mejor que te puede pasar.

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